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Mind the gap, please: Del conocimiento a la acción

Mind the gap, please: Del conocimiento a la acción

Saber no basta para mejorar: la importancia de la práctica en el cambio de hábitos

23/02/2016

¡Cuidado con el agujero!

El metro de Londres está unido a la frase “Mind the gap, please. Mind the gap”, que advierte a los viajeros del desnivel entre el andén y el vagón por megafonía. Pues bien, en lo que se refiere a hábitos, productividad y gestión habría que instalar otro altavoz que también nos dijera cada cierto tiempo “mind the gap” pero esta vez para recordarnos la distancia entre lo que sabemos y lo que hacemos.

Y es, con frecuencia, lo que te está frenando, lo que te impide ser más organizado, perder esos kilos que te sobran o dejar de fumar no es que no sepas cómo hacerlo, sino que no has salvado (todavía) la distancia entre ese conocimiento y la práctica.

Por eso, por más libros que hayas leído sobre entrenamiento por intervalos, comida saludable, gestión de proyectos o técnicas de relajación sigues sin ir a entrenar regularmente, comiendo lo primero que ves en la nevera (¡o en la máquina de vending!), muy agobiado con las fechas de entrega y al borde de un ataque de nervios.

Foto del texto Mind the gap en el suelo del metro de Londres

Mensaje del metro de Londres avisando del desnivel

Para salvar este “gap” (desnivel) entre el conocimiento y la acción, lo primero es cobrar consciencia  de que ese agujero existe y en segundo, motivarse, tomar la decisión y después, simplemente, como decía aquel anuncio de zapatillas “Just do it!”. Ponerse manos a la obra.

Esto cabe aplicarlo a todos los procesos importantes de tu vida: de qué te sirve ser la devoradora oficial de libros sobre maternidad si cuando tienes un hijo no pones en práctica todo eso que has aprendido…

Este “gap” entre el conocimiento y la práctica ha preocupado (¡y sobre todo ocupado!) a muchas personas, como Ken Blanchard, Carl Hesse y Paul J. Meyer, autores de “Know Can Do! Put your Know How into action” (“Saber y hacer” en la edición en castellano). En la obra mencionada se señala que los principales obstáculos para saltar desde el saber hasta el hacer son la sobrecarga de información, el filtro negativo (nuestra tendencia natural a dar más importancia a evitar riesgos en lugar de a mejorar y el autoboicot) y la falta de seguimiento.

Ahora que hemos identificado los problemas, conozcamos las soluciones. Para la sobrecarga de información, el libro “Saber y hacer” recomienda aplicar la filosofía “menos es más” (centrarse en pocas cosas esenciales y asimilarlas bien), mientras que para superar el filtro negativo hay que dejar de boicotearnos a nosotros mismos y escuchar con un estado mental positivo. Finalmente, para solventar la falta de seguimiento lo que hay que hacer es acentuar lo positivo, crear un proceso estructurado, buscar apoyo y asumir la responsabilidad.

En definitiva, hay que trabajar con dosis asimilables del cambio que se quiere implantar e ir “digiriéndolas” poco a poco, recordarse a menudo por qué se quiere adquirir ese nuevo hábito (qué ventajas tendrá para nosotros o nuestro entorno), ponerse pequeños hitos y recompensas por lograrlos.

Para alcanzar estos propósitos, Hightrack puede ser una herramienta de gran ayuda porque te permite tener siempre a mano un recordatorio claro de las tareas y su grado de cumplimiento.

Elena Alemany
Equipo Hightrack
On track!

2 respuestas a “Mind the gap, please: Del conocimiento a la acción”

  1. Excelente post me ha encantado, lo compartiré
    http://primerotusmetas.com

    • Elena Alemany dice:

      Con el conocimiento no basta. Es necesario poner en práctica lo que sabemos. ¡Nos alegramos de que te haya gustado y encantados de que compartas nuestro contenido! Un saludo, Sebastián.

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